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lunes, 30 de mayo de 2011

QUÉ DÍA MÁS BICIWAY!


Después del parón largo en las C. C. C. C., Carreras en Canarias de Cadetes en Carretera, ayer se disputaba el II Trofeo San Antonio el Chico, con ocasión de las Fiestas en Mogán, municipio sureño de Gran Canaria.

A las once de la mañana, en la puerta del Ayuntamiento de Vecindario, inmediatamente después de pasar los élites y los máster 30 con 73 Kms. recorridos ya sobre las ruedas, nos dieron salida a los cadetes, los junior y los máster 40.

En Vecindario, como suele ser normal, el día era soleado con viento intenso, lo que trajo consigo una salida nerviosa. Al paso por el Doctoral y el Castillo del Romeral volábamos, y no se tranquilizó el ritmo en el pelotón hasta llegar al aeroclub en Bahía Feliz, instante en el que había desaparecido el viento y nos habíamos quedado ya en la tibia compañía de Solajero. 

Desde ese momento se corrió a la expectativa y  salvo algunos escapados de diferentes categorías que intentaban marcharse a la aventura, los corredores  junior y cadetes íbamos agazapados en la grupeta general.

De esa forma, como turista en guagua, fuimos paseando junto a las playas del Inglés, Maspalomas, Meloneras y Pasito Blanco. Y asomándonos a los balcones espectaculares que la carretera dibuja sobre los riscos en Puerto Rico, Amadores, Tiritaña y Taurito.

A la llegada al cruce que se encuentra entre Mogán y la playa, restaban para llegar a meta unos siete kilómetros de suave subida en la que casi todos los setenta participantes se fueron posicionando en la medida de sus fuerzas.

Como era de esperar, a unos tres kilómetros del casco urbano de Mogán, a casi todo el mundo le entró las ganas de victoria y fueron brincando y desgajándose, dejándonos al grupito de los cadetes en la retaguardia. 

De los cadetes, Josué Suárez del Bicitel fue el primero en reaccionar con valentía y rotundidad, pero Daniel Pérez del Almacenes Álvarez le resistió la apuesta y no lo dejó marchar. Ya medio agotados todos, y en mi caso, con la tracción a los dos cuádriceps pidiendo refrigeración, revolucioné más a Pinito con lo poquito que quedaba en la reserva y ásí pude lograr los tres segundos de ventaja definitivos en la rampa de llegada.

En la meta, una prueba más de la buena organización del Trofeo este año por el Club Kamikaze,  tarta, frutas y bebidas a la sombrita, mientras entregaron los trofeos y el ramo de flores que emocionó a mi abuela.

Día perfecto que se completó con el almuerzo familiar junto a la piscina y el efecto relajante que tuvo ayer saber que hoy lunes también era festivo aquí en Canarias.

QUÉ DÍA MÁS BICIWAY!
FELIZ DÍA DE CANARIAS!!!!!




jueves, 24 de marzo de 2011

Un día sin Pinito


Este sábado pasado tuvimos la cabeza en otra cosa distinta al  ciclismo. Se planteó entre la familia BICITEL aprovechar las fechas y disfrutar de una alternativa carnavalera, escapando de esa obsesión que acapara nuestra vida, la bicicleta. 

Pinito se quedó en casa y me disfracé! No soy muy carnavalero, lo confieso. Pero, esta vez, como iba arropado con mi grupo de amigos, me animé. La ocasión pintaba muy bien. Se había elegido por ser el sábado libre de competiciones la Cabalgata del Carnaval de Vecindario,  unos carnavales que no albergan tanta gente como los afamados y con solera de Maspalomas y Las Palmas.

Para la ocasión disponíamos de una carroza de lujo, música, bebidas, comida y creatividad a tutiplén. Las  risas estaban aseguradas.

La gran mayoría de nuestra carroza se disfrazó de enfermeras, otros, Ñito incluido, aprovecharon para dar libertad a sus "locas" cualidades femeninas, yo me sumé al grupito que decidimos ir de "Bebés": blusa blanca con calzoncillo largo adornados de un babero, una chupa, un biberón y un pañal con pegatinas de Hello Kitty, Bob Esponja y Winie the Pooh. ¿A que estábamos monos?

Entre las ocurrencias graciosas de todo el mundo, los bailoteos y las ojeadas a las guapas e imaginativas niñas, pasamos un ratillo gracioso.  

Al día siguiente se me pegaron las sábanas y tuve que localizar a la peña ciclista en ruta, pero aún así tuvimos tiempo de comentar  las jugadas del día anterior:
Fernando, nuestro presi, se quejaba todavía del dolor del pisotón de mi hermano Aristides entre los para y arranca de la guagua que utilizamos de carroza. Javi recordaba que el desespero juega malas pasadas y que no había que bailar con la primera que se te presentaba, mucho más si estaba tan entrada en carnes. David (Montero) era de la opinión contraria, para él, no había que dejar escapar ninguna posibilidad cuando se trataba de bailar con una chica.Yelco que a pesar de las pocas fiestas a las que había ido se le notó que estuvo en su salsa, comentaba lo bien que se lo había pasado. Josué, lo guapo que le quedaba el pañal, que siempre parecía que se le caía.

Entre todos pasamos un buen sábado de carnaval hasta que tocó descansar para dar tiempo a las bicis y no se nos mosqueasen de tanta cháchara y juerga  carnavalera.